Despiertas un leve gemido al sentir mi deseo que acaricia tu
cuerpo...tiemblas, te estremeces, se agitan tus sentidos en una
sensación inimaginable, y tus respiros aumentan excitadas de
placer al sentir mis manos rozar tus muslos muy lentamente,
disfrutas el momento, te dejas llevar por mis caricias, tratando
de contener tu aliento, sabiendo que era imposible de hacerlo
por este deseo incontrolable.
Y las sábanas blancas que dibujan la perfecta armonía de tu
silueta; llegan a desnudar mis instintos al saborear el licor de
tu piel, dejas que mis dedos describan la figura palpitante de
tu sexo y dejas que mi lengua delinee la desnudez de tus
pechos enardecidos...es ahí donde divago en los versos
humedecidos de tu intimidad, dejando esa imaginación en tu
piel el placer que va dominando tus sentidos.
Ya no puedes más, ya no puedes ocultar el deseo de sentirme
dentro de ti, y dejas que aprese la frágil flor de tu intimidad
que me causa placer con movimientos suaves, dejas que el
fuego de la pasión guie nuestros cuerpos en un éxtasis de
placer, para llegar a ese clímax orgásmico de amor que nos
hace gemir y nos lleva a la satisfacción de nuestros cuerpos
enardecidos de amor.
Autor: Luis lczal
Copyright © 2012

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada